ella no creía en los finales felices, pero quería que le demostraran que estaba equivocada
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Mensajes ocultos.

Voy mejorando. 
He podido borrar nuestras conversaciones para no romperme al leerlas de nuevo.
Ya no reviso el celular con ansias cada vez que suena pensando que eres tú.
Solo una vez a la semana me pregunto como te estará yendo, el orgullo no me deja preguntarte.
La nostalgia me invade al ver la tortuga que me regalaste hace tiempo, pero las lágrimas ya no llegan tan fácilmente a mis ojos.
Lo más difícil son las noches. Heladas, y más si no estás para abrazarme.
Pero me voy acostumbrando.
Dejo que otros chicos atrapen mi mirada.
Puedo sonreír y de verdad sentirlo.
Supongo que lo voy asimilando poco a poco.
Dicen que es bueno, pasos pequeños.

Ahora no me encuentro tan mal.
Uno tiene que seguir con su vida.
No es fácil, lo sé.

Tampoco es imposible.
Espero.

Espero que mi corazón pueda volver a sentir algo tan fuerte.
X (equis)
Te pienso, a veces.
Raramente.
Aunque te estoy mintiendo y lo sabes.
Ñoño, y lo sabes también.
O tal vez no te has dado cuenta de que las iniciales no mienten.

Lo que duele.

¿Lo ves?
¿Ves como todo se arruina por una simple acción, una palabra?
Esperaba que el destino nos separara para que pudieras vivir en mi cabeza como mi primer amor que no se pudo dar. Esperaba que el tiempo nos reuniera en mejores circunstancias para continuar con nuestra aventura.
En cambio fuiste tú quien decidió por el destino.
Y eso pasó, se terminó lo que tal vez nunca debí dejar que empezara. Las cosas dejaron de ser como eran antes y me dolía la comparación. Es el antes y después lo que más duele. La sonrisa de antes y como me dejabas jugar con tu ombligo. Es la indiferencia del ahora y la mirada de desprecio cuando intento hacerte sonreír.
¿Qué hice mal? Nunca lo sabré, no realmente. Porque según tus palabras fue el típico "no eres tú, soy yo" lo que nos rompió.
¿Es que se perdió la magia? Si es que alguna ve la hubo…
Y me traes como idiota haciendo lo que me dices y sonriéndote aunque quiero llorar cada vez que me rechazas. ¿Por qué? ¿Por qué me hago esto? Simple masoquismo de querer ser amada, tal vez.
Lo peor es saber que guardabas la nota que decía "te quiero" en tu cartera y ahora no tenía idea de donde estaba esa nota.
¿Es tan fácil olvidar a una persona? Porque me sigo preguntando… ¿cuando dejaste de quererme? Sé que si me quisiste, al menos la mitad de lo que yo te quise, no sería tan fácil olvidarme. Y es lo que me rompe por dentro.
No me duele que me dejaras, me duelen las mentiras y las promesas rotas.
Y me duele que ya no me duela tanto como antes, me duele que en algún punto mi corazón decidió que ya no valía la pena sufrir por un amor roto que nunca volverá. Pero dentro, muy dentro, en algún rincón oscuro y abandonado hay una parte dedicada a ti, una parte que se aferra a ese amor incompleto y se niega a olvidarte. Y eso, ese pequeño pedazo testarudo, es lo que me esta matando.

¿A qué le tienes miedo?

–¿Y qué pasó después?

–Rompió mi corazón. Eso pasó.

Ves las películas románticas con el final feliz y todo el tiempo del mundo por delante.
Y recuerdas a tu chico, cada sonrisa, cada aventura.
No quieres que acabe nunca y no sabes cuanto quedará.
Y te preguntas…
Si te seguirá amando, si alguien te amará tanto como alguna vez él te amó.
O si tu amarás a alguien tanto como lo amas a él.
Y te rompe el corazón.
El final que aún no existe pero que es inevitable.
Porque extrañarlo duele.
La distancia rompe y la juventud no es época de enamoramientos.
La incertidumbre.
Y el miedo de perderlo.
Y las ganas de vivir miles de aventuras (pero todas con él).


Y me preguntabas por qué tenía miedo. Ahora lo ves. Temía por mi corazón y estaba en lo correcto. ¿Quien quiere a una chica con el corazón roto?

Estaré bien.

Quiere hablar, pero no me contesta. La expectativa me mata y sé lo que me va a decir. ¿Qué hice mal? Probablemente todo. Le advertí desde el inicio que estaba rota y no podía componerme. Sabía que iba a sufrir y me iba a llevar su corazón en el camino pero no pude evitar enamorarme de su sonrisa.
Las lágrimas corren por mis mejillas como río en tiempo de lluvias. Me abrazo los brazos con fuerza y pego mis piernas al pecho por temor a deshacerme en pedazos. Me duele tanto que no puedo respirar.
¿Será siempre así? ¿Ver una cosa que me recuerde a él y perderme en un mar de lágrimas? ¿Recordar los momentos felices y asociarlos con un corazón roto?
Siento el vacío en mi pecho y como la soledad se va cerrando alrededor de mi incitándome a cometer estupideces. Quiero perderme y olvidarlo todo, quiero cerrar el asunto y empezar de nuevo en un lugar donde nadie me conozca. Quiero escaparme y ser libre.
Me veo en el espejo cubierta de lágrimas, maquillaje corrido y sonrisa falsa. Digo “estoy bien”, y lo repito hasta que me lo crea (no sucede) y entonces susurro “o lo estaré”.

Algún día a mediados de febrero…

Estaba perdida y entonces te vi.
Con tu sonrisa imperfecta y tu manera floja de sentarte. Sin ganas de poner atención y distraído con el detalle más insignificante.
Por alguna extraña razón terminamos hablando y por una razón aún más extraña decidiste que te gustaba. Lo supe por tu manera de mirarme y tu media sonrisa que intentabas esconder cuando yo decía algo gracioso sin sentido.
Fuimos por un helado ese día, estoy seguro de que me creías la persona más loca y sonriente del universo.
Salimos al día siguiente.
Y al siguiente.
Y al siguiente.
Eras mi droga y algo más. Era adicta a ti y no podía parar.
Y no me molestaba, me hacía feliz.

(él,
lo adoro,
lo quiero,
le escribo sin que sepa)

Lo que dure, pero que sea bueno

Son esas escapadas a las 12 de la noche.
Esa sonrisa suya que guarda mil y un secretos.
Lo impredecible.
Las aventuras de todos los días.
Extrañarlo cada momento que no esta conmigo.
Son sus hoyuelos.
Y su cabello despeinado.
Su imperfección.
Y su perfección.
Sus palabras.
Pero más sus acciones.
Son partes de él.
Y todo él.
Era el "te quiero" que yo susurraba cuando él ya estaba dormido.
El "no te vayas" cuando decía que tenía que irse, pero volvería.
El "adonde quieras mientras sea contigo" cuando preguntaba por nuevas aventuras.
Son sus abrazos.
Que nunca me suelte.
Y su manera de mirarme.
Que nunca deje de quererme.
Son sus caricias.
Que nunca se vaya.
Su corazón que late a mi ritmo, a mil por hora.
Y su respiración.
Es su manera de ser romántico sin querer.
Es la promesa en su labios.
No una promesa de por siempre.
Una que dice "lo que dure, pero que sea bueno".

No sé cuanto dure.
No sé que pasará.
Pero lo que duré,
lo que pase,
que sea bueno.
(que sea lo mejor)