ella no creía en los finales felices, pero quería que le demostraran que estaba equivocada

Simplemente perfectos.

Ella estaba sentada en su sillón, misteriosa, con unos pants grises y un suéter blanco, de manga larga. Misteriosa, callada, inmersa en su propio mundo de letras y aventuras.
De vez en cuando, se acercaba la taza con chocolate caliente a los labios y tomaba un trago para calentarse.
El sillón color canela y la postura que tomaba hacía que se adormeciera, mientras un chico le susurraba cosas lindas a la protagonista de su libro.
Acabó el libro y lo cerró con una sonrisa y las palabras del chico aún sonando en su cabeza "Este no es el final, es el principio. Busquemos una aventura".
Se quito la liga que sostenía su cabello y lo dejó caer sobre sus hombros, ondulado y lacio color avellana.
Fijó los ojos en la ventana. Las gotas de lluvia la empapaban. Afuera, se podía ver la ciudad de Paris, llena de niebla, completamente mojada y vacía.
Sonrió. Esos eran los días en los que todos se escondían y se refugiaban en cafeterías con calefacción, esos eran los días en los que debía aprovechar, pensó que era su momento de empezar a buscar su propia aventura, y ese día era de los días en los que salía, eran días especiales, únicos, ideales para buscar aventura y amor… porque esos días eran simplemente perfectos.

2 comentarios:

  1. Muy bonito, la forma en la que describes cada suceso, hermoso.
    besos, te pasas por mi blog?

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  2. Tengo que salir a buscar más aventuras.
    La frase, ¿viene de algún libro real?

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Si dejas un comentario me empaparás de la lluvia de la felicidad.