ella no creía en los finales felices, pero quería que le demostraran que estaba equivocada

¡Oh mi hermosa Karimeé!

–Karimeé. Me encanta tu nombre, es hermoso ¿sabes? –le susurró con dulzura al oído.
–Mis amigas siempre lo dicen –dijo ella indiferente.
–No, no solo por eso… Karimeé, Karimeé… tu nombre es adictivo, tu presencia es adictiva… eres como mi droga… no podría vivir sin ti ¡Oh mi hermosa Karimeé!
Rió.
–Ya calla, dirán que estás loco.
–Lo estoy, de amor.
Ella rió de nuevo, por eso lo amaba, por sus ocurrencias y como podía ser tan dulce y divertido con ella sin llegar a ser empalagoso.
–Vamos, ya deja de decir tonterías y hagamos algo.
Él sonrió, se levanto y le ofreció su mano.
–¿Vamos por un helado?
Ella aceptó su mano, se levantó con su ayuda y asintió.
–Es lo mejor que has dicho hasta ahora.
Él rodó los ojos.
–¿Menta con chispas?
La sonrisa de ella creció.
–Por eso te amo, Armando.
–Ya sé, tengo que comprar tu amor con helados –suspiró– al menos esto acabará cuando te des cuenta de que estas empezando a engordar.
Ella rió y lo golpeó en el hombro.
–Calla, deja de decir que engordo, es un tabú, mejor cómprame ese helado y dame un beso.
Se besaron, dulce, lindo y perfecto. Mejor que un helado y mucho más efectivo, pero no podían simplemente romper la tradición de su amor tan dulce.

Dedicado a una amiga que quiero y extraño con todo mi corazoncito :3

1 comentario:

  1. Yo también quiero a alguien que me compre con helados;__;

    ResponderEliminar

Si dejas un comentario me empaparás de la lluvia de la felicidad.