ella no creía en los finales felices, pero quería que le demostraran que estaba equivocada

Algún día a mediados de febrero…

Estaba perdida y entonces te vi.
Con tu sonrisa imperfecta y tu manera floja de sentarte. Sin ganas de poner atención y distraído con el detalle más insignificante.
Por alguna extraña razón terminamos hablando y por una razón aún más extraña decidiste que te gustaba. Lo supe por tu manera de mirarme y tu media sonrisa que intentabas esconder cuando yo decía algo gracioso sin sentido.
Fuimos por un helado ese día, estoy seguro de que me creías la persona más loca y sonriente del universo.
Salimos al día siguiente.
Y al siguiente.
Y al siguiente.
Eras mi droga y algo más. Era adicta a ti y no podía parar.
Y no me molestaba, me hacía feliz.

(él,
lo adoro,
lo quiero,
le escribo sin que sepa)

2 comentarios:

Si dejas un comentario me empaparás de la lluvia de la felicidad.